En el ocaso
todos los colores se mezclan,
están plenamente perdidos,
pero no todos los perdidos vagan,
algunos se quedan quietos
solos en el cielo
formando imágenes que fluyen
y confluyen en ideas
que crean imágenes nuevas
que motivan pensamientos
y nos pierden al final del día,
precisando la memoria,
fijando los recuerdos.
¿Me piensas en el ocaso?
¿Se ha formado mi nombre
con estrellas en tu cielo?
¿Qué ideas te agobian
cuando el crepúsculo
amenaza con durar un eternidad
y el mañana parece imposible?
Sabemos que al final
el día acabará,
la noche acabará,
en sucesivo y constante retorno,
hasta cuando ya no estemos,
pero en ese instante,
cuando los colores del cielo
pasean por rosas, naranjos,
violetas y rojos,
en ese instante,
somos eternos.
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