lunes, 22 de septiembre de 2025

Burocracia celeste

Cuando el suspiro último

no mueve velas ni pluma,

llegado el momento final

y en el imaginario

aparezca San Pedro,

guardia y archivista,

sumando y restando

mis buenas y malas acciones,

mi moral personal

frenta a la ética cristiana

y espero que diga

que no, no es mi lugar,

es solo un lugar 

que para mí nunca será, 

y la caída en espiral

me empuje a algún sitio,

al río Aqueronte 

o al Helheim.

al infierno cristiano

o al Naraka.


Pero San Pedro no es funcionario

y no hay ningún cielo,

la oscuridad,

el lento caer del telón

de la ceguera permanente,

del silencio perenne

en la boca y los oídos.

la piel insensible,

sin aromas rodeando.


No hay cielo para los que no creen.

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