martes, 24 de marzo de 2026

Dedicado

Margen, guarda, 

colofón, agradecimiento,

notal del escritor,

del traductor, del editor,

información bibliográfica,

canto clásico, empastado

y cosido en 

cuadernillos de media A4,

tapas en pasta dura, cartoné,

cubreportada con solapas,

biografía del autor,

del hijo del autor

que se hace cargo de sus derechos,

pies de página del mayor experto

que ha dignado posar sus ojos

en tan magna obra

otras obras de la colección,

páginas numeradas,

hojas de cortesía,

ocuparon helvética 11.


Y lo más importante es la anotación

que dejaste registrada

con una letra minúscula y cuidada,

con un "te amo" bajo el título

y una fecha que ahora se siente tan lejana.

domingo, 22 de marzo de 2026

Recuerdos del futuro

Hubo muchos alegres años.
Hubo más que fueron tristes, la verdad. Las noticias se encargaban de recordarnos la miseria alrededor del mundo; así, el mundo era siempre un gran lugar miserable. La hambruna en África se normalizó dentro de nuestras mentes al punto de que mirábamos cosas probablemente menos malas y nos parecían más tristes, mucho más tristes que ese acontecimiento en particular. Y estamos hablando de muerte, desesperación, hambre y todas aquellas cosas a las que el ser humano le teme; todas aquellas cosas que vio hace más de un siglo Joseph Conrad, las escribió y, de cierta forma, las acusó en su "Corazón de las tinieblas". Pero las tinieblas siguen estando en ese, el centro mismo del mapa que configuraron desde Europa.
Y no sólo África, Asia tenía dictadores extraños con pensamientos expansionistas y belicosos, apuntando sus misiles a otros países; Siria, la franja de Gaza y el conflicto religioso en todo su esplendor, recordando que los musulmanes son distintos a todo el resto casi a nivel biológico (o al menos así lo querían presentar) con sus ideas inalterables desde la oscura Edad Media, su machismo totalmente anacrónico y ese extraño afán por suicidarse dañando al resto; terremotos y maremotos (aunque la extranjera palabra tsunami suena mucho mejor) en Indonesia, Malasia y el sector Noreste del Índico; Crimea y las disputas territoriales inconclusas que dejó la ex-Cortina de Hierro en la Guerra Fría. Y otras tantas cosas que se nos quedan en Asia.
En América no voy a contar lo de Venezuela, más que nada por desconocimiento y porque no recuerdo bien la forma en que se resolvió el conflicto, solo recuerdo que se resolvió. En el resto de ese bello continente se siguió intentando resolver del todo los problemas de detenidos desaparecidos y asesinados en tiempos de las diversas dictaduras que hubo y no quiero minimizarlo, por lo que solo lo nombraré, intentar ponerse a dar ejemplos crearía todo un apartado enorme que no daría fe de los problemas reales que dejaron como legado y los números no harían nunca lo necesario por el nombre de cada uno de los que querría recordar (y quisiera recordarlos a todos). Quizá trate de forma más somera este espacio porque, en realidad, es del espacio que me siento parte.
-Nunca tuve noticias de Surinam, Guyana y Guayana Francesa, Ni siquiera sabría bien decir como viven-
Y todo esto solo para ejemplificar la miserable y triste humanidad que representábamos. Mirábamos para afuera para asegurarnos de que no éramos los más tristes, fue la posibilidad de redención que nos dio la modernidad (curioso sinónimo de avance tecnológico que ocupamos de forma algo anacrónica): sufrir las penas de otro sin nombre, mientras al que podíamos nombrar lo desplumábamos a malos tratos, burlas, insultos, golpes y toda clase de vejaciones que minimizábamos para poder seguir aprovechando los cotas bajas de control que podíamos tener o no sobre otro ser.
Quizá yo como ser humano de género masculino lo haya vivido más notoriamente como observador, si veo a este ser con nombre que tengo al lado como la mujer maltratada (que son, básicamente, la mayoría, todas) que empieza a sacar la voz de forma mucho más clara que antes. Aunque el machismo es otro tema y esto empieza a perder sentido, me parece al menos necesario decirlo y la lucha continúa, mientras el silencio se empieza a convertir en una perdida de tiempo, porque hay mucho por decir.
Recuerdo el año en que decayó la farándula. La definiría, pero me tomaría demasiados párrafos que me son innecesarios a esta altura en este escrito y necesarios para los que vendrán después. En ese año hubo mucha cosa rara entremedio de la bataola que eran las noticias, el 11 y el 15 vendían violencia, morbo y sangre, y nos encantaba de cierta ingrata manera; el 13 cambió de manos y parecía más de derecha que lo que siempre fue (y vaya que lo fue); el 7 venía en plena decadencia y el área dramática fue reestructurada para enfocarse en ver comedias turcas y brasileñas para importar. Los otros canales, locales o pequeños, tenían programación cultural, de pequeña escala y casi sin envergadura: programas que solo un par de personas veían, más por obligaciones familiares o laborales que por interés en el contenido.
Me pregunto a veces si la palabra contenido es la más adecuada para lo que daban en los canales nacionales en esos años. Es una palabra llena de confusiones: un contenido necesita un continente y a veces el continente parece inexistente y en otras el contenido es solo un continente, en ocasiones es redundante esta relación en un extenso juego de repeticiones ad infinitum, hasta llevarnos a una repetición ilógica que quebraría con el modelo. Tanto la "farándula", como "contenido", quedarán, si me dispensan, sin una definición o aclaración necesaria.
Recuerdo las noticias más extrañas del momento, muertes de cantantes, escritores, figuras públicas, etcétera. Creo que la reflexión nunca fue bien guiada en este aspecto. No es una debacle ni los preámbulos al apocalipsis, mucho menos los prolegómenos de alguno de los fines del mundo programados para esta época por algún Nostradamus, Nostrajanus o Costradamus. Simplemente terminaba un ciclo, quizá el primero, en que la globalización perdía a sus generaciones de famosos por los motivos que sean. Tal vez así se sintió alguien, algún aislado lector políglota en la actual Marruecos a finales del siglo XVI o principios del XVII, dándose cuenta de la muerte de tantos escritores del Siglo de Oro o de la era isabelina.
Hubo cosas extrañas: un boxeador que al abrazar a su hija de 6 años alucinó que era un clinch durante una pelea y la asfixio de tanto apretarla, para rematarla con un corto gancho al hígado.
La vida no valía la pena.

domingo, 1 de marzo de 2026

Marrón

Para para para

La detención es obligada

En cada esquina, en cada cuadra,

La ley define la regla para construir norma

¿Qué norma?


Se derriten los cerros 

Para saciar los glaciares

Del metal preciado,

Mientras las preciosas manos

Presionan preciosos botones

Con sus preciosos dedos destinando

A los preciosos pulmones a

Su confín de carne quemada,

Espasmo y espanto.


Nunca debió existir ni durar tanto, 

Es solo posible para los que son

Recordados por los ángeles.


Las grietas son la opción

Y el silencio el mandato, 

En el mundo no hay más,

Agrietados, silentes y ambas.


Lo mejor se pierde en la inmensidad del mar

jueves, 19 de febrero de 2026

Otro más

 Y en la librería

Brilló la luz 

Marcando el camino

Para elegir el lugar de herida,

El color de ese sueño

Venido del cielo,

Sin nombre y sin descripción, 

Sin palabras,

Las únicas son las del

Libro que brilla

Como encuentro fortuito,

Como queriendo encontrarnos

Sin saber que existía más,

Ni él la mía, 

Porque el libro solo conoce

Lo que sus palabras dicen,

Ni yo la de él,

Que sé que lo quiero,

Que siempre lo quise,

Pero jamás había estado

Entre los nombres 

Que deberían estar

En la biblioteca

Entre mi nombre

Y los otros que tengo.


Solo poseo en conocimiento

Que existe,

Y las palabras solo existen escritas, 

Sin pruebas ni dudas.

domingo, 11 de enero de 2026

Fauces del olvido que seremos

¿Dónde buscamos respuestas

A las preguntas que agobian

Al corazón pesaroso?

No lo sé

No conozco el camino

El silencio es ampliamente recomendado,

Preferido, solicitado,

Se guarda y resguarda

El derecho de admisión,

y el izquierdo también,

y el siniestro no,

nadie controla este incidente.

¿Por qué hablamos 

Si nos equivocamos?


El silencio es ampliamente repetido

Hasta el cansancio

En pausas largas

En el vacío del pensamiento,

Entre dos ideas,

Quizá siendo una

La ausencia de sonido

¿A qué suena?

El sabor de lo no dicho

Persigue a lo dicho,

Porque a eso sabe la receta

Cuando bien preparada,

Buenos son los pasteles.